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De la pista de baile a la negación en redes: el papelón de Damián Arabia sobre lo ocurrido en Pop Hereje

El diputado nacional fue repudiado en una fiesta LGBTIQ+, tildó la situación de "fake", acusó de "nazis" a los organizadores y amenazó con multas y clausuras.

Por Onyce Media


BUENOS AIRES. Ir a bailar a una fiesta de la comunidad busca, entre muchas cosas, encontrar un refugio de libertad. Pero la noche del sábado 8 de agosto se enrareció de golpe en la pista de Pop Hereje cuando apareció el diputado nacional Damián Arabia. La reacción de la masa no tardó en hacerse sentir: entre trago y trago, el público lo reconoció y le dejó en claro el descontento popular cantándole a pura voz "La patria no se vende", en clara alusión a su alineamiento político y su postura sobre la Ley de Tierras. Lejos de asumir el trago amargo, el legislador decidió armar su propia narrativa. A través de un video publicado en sus redes, intentó desmentir el episodio tildándolo de "Fake" e inventado por "algunos fachos", rematando con un "No rompan las pelotas. Vivan y dejen vivir". Sin embargo, la catarata de testimonios, tuits de asistentes y videos grabados en el lugar dejaron su versión completamente desarmada. La desconexión entre el relato que quiso vender el diputado y lo que verdaderamente ocurrió en la pista fue tan evidente como insostenible.

Bloqueos, amenazas de clausura y comparaciones desmedidas

Cuando la información empezó a circular, Arabia prefirió silenciar a los interlocutores. En lugar de dar explicaciones, bloqueó directamente en X (Twitter) a medios independientes de la comunidad LGBTIQ+ como Make Argentina Gay Again por cubrir el repudio que sufrió esa noche. La tensión escaló todavía más cuando la cuenta de la fiesta La Ma.cho ironizó con poner una foto del diputado en la entrada para reservarse el derecho de admisión. La respuesta de Arabia fue desproporcionada: reposteó la publicación lanzando "¿Saben quiénes también ponían imágenes en las puertas y hacían listas negras? Los nazis", e inmediatamente agitó el marco legal amenazando con penas de prisión, multas y la clausura del establecimiento amparándose en la Constitución de CABA y las leyes de admisión.

Ante semejante revuelo, la organización de Pop Hereje emitió un comunicado oficial para poner paños fríos pero firmes. Desde el espacio aclararon que no aplican un "filtro ideológico" ni listas negras en la puerta porque el derecho de admisión (Ley 26.370) no es una carta blanca para decidir arbitrariamente quién entra. No obstante, remarcaron con altura que Pop Hereje no es un espacio apolítico: defienden derechos, acompañan las luchas de la comunidad y priorizan cuidar la seguridad y el clima de trabajo de su gente.

Gobernar de espaldas y querer bailar de frente
El episodio expone una contradicción profunda. No se puede legislar en contra de las mayorías, ajustar y acompañar medidas que precarizan la vida cotidiana, para después pretender mezclarse en los espacios colectivos como si nada pasara. La comunidad no persigue ni segrega en la puerta, pero tampoco borra la memoria cuando suena la música.

La libertad no es solo una consigna para usar en redes sociales o una amenaza de clausura cuando el clima se pone adverso; es el respeto por las luchas históricas de los espacios que se habitan. Negar los hechos, tildar de "nazis" a los organizadores y bloquear al periodismo disidente no borra la realidad: cuando la política le da la espalda al pueblo, la pista de baile se lo recuerda cantando.

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